La “reforma” energética de los usurpadores: LEGALIZACIÓN DEL SAQUEO, MÁS CORRUPCIÓN, DESMANTELAMIENTO DE PEMEX Y CFE

Redacción VEinformativo

De origen (y no debería ser necesario aclarar esto), tanto la “reforma” energética como el resto de las abominaciones provenientes del Pacto contra México, tendrían que ser rechazadas en automático y sin discusión de por medio -cualesquiera que sean sus planteamientos-, pues las engendra un grupo criminal que al día de hoy mantiene secuestrados los tres poderes de la federación desde el 1 de diciembre de 2012, fecha en que se impusieron a sí mismos como régimen de facto tras violar el Artículo 41 de la Constitución vigente.

Al ser delincuentes, no tienen autoridad moral ni legitimidad alguna, ya no digamos para ocupar y cobrar un sueldo por los cargos que están usurpando, sino más grave aún, para meter sus putrefactas manos en el presupuesto federal (NUESTRO dinero) y manipular la carta magna al antojo de sus patrones oligarcas, “legalizando” atropellos constitucionales que grandes empresas nacionales y extranjeras vienen cometiendo desde hace décadas en todos los sectores clave de la vida nacional. Al mismo tiempo, les otorgan manga ancha para cometer más y peores delitos, pues irónicamente, la carta magna siempre ha sido LETRA MUERTA para ellos. Todo el circo “reformista” y su proceso legislativo, no es más que un montaje para simular que existe una república y embaucar al pueblo con la falsa ilusión del “estado democrático”. Quien realmente “gobierna” en este país es la delincuencia organizada llamada OLIGARQUÍA (incluye al narco).

En un afán de informar a quienes inexplicablemente no han entendido esta realidad, exhibiremos a continuación las OBVIAS intenciones de esa mafia con la más reciente de sus canalladas, la “reforma” energética, para abrir de par en par la puerta del sector a los voraces monstruos oligárquicos, principalmente trasnacionales, liquidando con ello a la empresa paraestatal más importante de México: Petróleos Mexicanos. De pasadita, se llevarían de corbata lo poco que queda de la Comisión Federal de Electricidad, ambas parasitadas desde hace años por empresas privadas.

Descarga aquí el texto original de la “iniciativa de reforma energética” de los usurpadores.

RESUMEN

En síntesis, la “reforma” usurpadora terminará de entregar la infraestructura petrolera, desde oleoductos hasta inmuebles, que la iniciativa privada ha venido rapiñando progresivamente con la reforma espuria (y las corruptelas) de Calderón en 2008. Por otra parte, al abrirse la explotación y otras importantes áreas del sector a la participación privada, mediante “contratos” que se detallan más adelante, empresas nacionales y extranjeras desplazarán a Pemex, cobrarán al Estado sus “servicios” por extraer y refinar NUESTRO PETRÓLEO, y luego nos venderán los productos refinados al precio que les de la gana. Es decir, no sólo perderemos la renta petrolera, encima TENDREMOS QUE PAGAR AÚN MÁS POR LAS GASOLINAS Y OTROS DERIVADOS DEL PETRÓLEO.

Sí, “el petróleo sigue siendo nuestro”. Por eso las trasnacionales vendrán a apoderarse de la infraestructura de Pemex para explotarlo, refinarlo y venderlo a los mexicanos en nuestro propio territorio. Negocio redondo, ¿no?

 

Contratos de “utilidad compartida”

En su discurso, al imbécil Peña Nieto le ensartaron un término financiero que ni él mismo entiende remotamente: los “contratos de utilidad compartida” (eufemismo para decir que ahora vamos a pagar a particulares para que hagan lo que Pemex ha venido haciendo desde que se fundó). Al menos en la industria petrolera, dicha figura no existe. Pero lo más ridículo es que tampoco aparece en la iniciativa que se presentó al Senado.

Lo que se propone en esa “iniciativa”, son contratos de riesgo compartido con empresas privadas a las que se les pagaría en efectivo o en especie, con un porcentaje de cada barril de petróleo extraído. Hoy por hoy, la renta petrolera es cobrada únicamente por Pemex.

En este momento la Constitución prohibe ese tipo de contratos, por ello la iniciativa propone cambios constitucionales que en su redacción original son engañosos, y cuyas verdaderas intenciones se revelarán hasta que se aprueben las “leyes secundarias”, donde se determinará la dinámica de estos contratos que serán celebrados entre la mafia usurpadora y la iniciativa privada, dejando fuera a Pemex.

Esos contratos incluyen también los proyectos convencionales en “aguas someras”, que hoy en día son desarrollados por Pemex exclusivamente, sin intervención de empresas externas. “Es conveniente darle al país la oportunidad de contratar a otros operadores petroleros para campos convencionales y no convencionales”, dicen los usurpadores en su iniciativa.

Con estos nuevos contratos se descarta por completo a Pemex. Se firmarían por el usurpador con cualquier empresa privada, sin ninguna consideración para la paraestatal. En un acto irracional y suicida contra el interés nacional, Pemex tendría que “participar” en las licitaciones sólo como otro competidor frente a empresas nacionales y extranjeras.

Entre los términos técnicos que usan los usurpadores para explicar esos cambios, descaran su interés por “privatizar toda la cadena de valor de la industria petrolera”, amparándose en el rancio, torpe y falaz argumento de que “atraerá inversión y tecnología”.

La propuesta entreguista busca, como se había publicado previo a su presentación, sacar del juego a Pemex y establecer contratos de exploración y explotación “regulados” directamente por los mismos maestros de la corrupción (“Poder Ejecutivo”, dicen ellos), aunque aún no se especifica si habrá algún puente corruptor -organismo o “ente autónomo”- de por medio.

Por si fuera poco, la propuesta de los usurpadores priistas podría dejar sin empleo a miles de trabajadores de las subsidiarias actuales de Pemex, pues además se plantea su reconfiguración en dos divisiones, llamadas Exploración y Producción y Transformación Industrial, para “evitar duplicidades”.

 

La entrega del gas shale: otro elemento clave

El gas shale es un poderoso gas natural que se puede extraer en los terrenos donde abunda el esquisto, un tipo de roca de la que emana el gas. Sin embargo, el proceso de extracción es altamente dañino para el medio ambiente, ya que se utilizan químicos que contaminan los mantos freáticos.

México es líder en reservas de ese hidrocarburo. Por ello, la oligarquía extranjera tiene especial interés en la “reforma” energética. La extracción del gas shale en nuestro territorio les permitirá hacerse del valioso combustible, sin arriesgar el medio ambiente de sus países de origen. Ellos se llevan el gas shale y nosotros nos quedamos con el ecocidio y unos cuantos millones de mexicanos intoxicados.

Así, la exploración del gas shale y el shale oil es considerada por diversos expertos como un motivador esencial de la aplicación de las medidas de la “reforma” energética usurpadora.

La derecha retrógrada y parásita de este país, lleva tiempo argumentando que en el caso de gas shale y shale oil “los costos [de exploración] son considerablemente mayores y su producción requiere una mayor capacidad de ejecución”.

Pretenciosa y mañosamente, los usurpadores comparan a México con el vecino del norte -donde por cierto TODO ESTÁ PRIVATIZADO (salud, educación, energía, etc.)-, argumentando que mientras en Estados Unidos ciento setenta empresas tuvieron 9 mil 100 permisos de exploración, en México sólo se abrieron tres pozos exploratorios de gas shale.

En aguas profundas norteamericanas, añade la “iniciativa” de los usurpadores, hay más de 70 empresas perforando, mientras en México “el riesgo y la responsabilidad recae solo en una”, en clara alusión a Pemex, insinuando maliciosamente que es inútil e insuficiente pese a que sigue aportando más del 35% del PIB.

Y luego avientan el petate del muerto. “De seguir con la tendencia actual, México se convertiría en un país importador neto de hidrocarburos en tan solo algunos años”, sentencian para espantar a los ignorantes en el tema, que desgraciadamente, son la mayoría del pueblo.

 

EL “ANTI-CÁRDENAS” DEL SIGLO XXI: Descarado entreguismo con la bandera de Lázaro Cárdenas

Los usurpadores han llegado al colmo grosero de promocionar a su títere Peña Nieto como el “Lázaro Cárdenas del siglo XXI”, cuando, no sólo agravian la figura histórica de Cárdenas comparándolo con un criminal ignorante y pusilánime, sino que claramente están personificando la antítesis de quien rescató nuestra riqueza energética de las garras de las trasnacionales.

Perversamente, presentan algunas citas de leyes aprobadas por Lázaro Cárdenas en su iniciativa, por ejemplo, que “el contratista no adquiría un derecho directo a la explotación del petróleo, sino sólo a obtener una compensación…” Esta compensación, puntualizan aludiendo a Cárdenas, “podía ser en efectivo o equivalente a un porcentaje de los productos obtenidos”.

Lo que estos inmundos delincuentes no aclaran, es que, de todas las propuestas del expresidente Cárdenas, manejan únicamente la posterior a la expropiación que “creó un sistema de figuras contractuales [contratos de riesgo] para la exploración y extracción de los hidrocarburos”, misma que finalmente se prohibió en 1960, con el aval público del propio Cárdenas, incluyéndose además una ley reglamentaria con la prohibición expresa a contratos de riesgo, concesiones y pagos con porcentajes de la producción.

Ahí queda la gran verdad expuesta: estos despreciables vendepatrias prentenden abrir la puerta y colocar alfombra roja para que regresen las buitres carroñeros que Lázaro Cárdenas expulsó del país en 1938.

 

Que pague el pueblo a compañías privadas para que extraigan y exploten su riqueza petrolera. ¿Y Pemex? A LA BASURA

Así de claro: pretenden que el usurpador en turno –no Pemex– celebre “contratos para la exploración y extracción” con la iniciativa privada.

La privatización, dice claramente el texto de los usurpadores enviado a sus levantapezuñas en el Congreso, será mediante la “participación de terceros en toda la cadena de valor de los hidrocarburos, a través de autorización expresa del gobierno federal [SIC]” (se autonombran “gobierno federal”, cuando no son más que viles criminales usurpadores).

Esta “participación en toda la cadena de valor de los hidrocarburos” incluye desde luego la refinación, transportación, almacenamiento y distribución de los mismos. Los permisos para estas actividades, ¡qué conveniente!, también serían otorgados por el ejecutivo federal usurpado.

Y como los usurpadores son “muy honestos”, podemos confiar plenamente en su “buen juicio”, ¿verdad?.

Reiteramos que, según la “iniciativa” espuria, Pemex tendría que “participar” como una empresa más en la disputa de estos contratos, compitiendo contra empresas privadas, principalmente extranjeras. Si dejamos pasar semejante traición a la patria, váyanse despidiendo de Pemex y no se sorprendan de que más temprano que tarde, los usurpadores anuncien satisfechos su desmantelamiento por quiebra.

 

Modificaciones a los artículos 27 y 28 constitucionales

Los usurpadores pretenden eliminar del artículo 27 la restricción que prohibe contratos de extracción de petróleo. De aprobarse, empresas privadas explorarían los yacimientos y extraerían directamente los hidrocarburos, sin la participación de Pemex. Así, el artículo 27 se leería:

“Tratándose del petróleo (…) no se expedirán concesiones y la Ley Reglamentaria respectiva determinará la forma en que la Nación llevará a cabo las explotaciones de esos productos. (…) (En energía eléctrica) no se otorgarán concesiones, sin perjuicio de que el Estado pueda celebrar contratos con particulares (…)”.

Del artículo 28 constitucional, que se refiere a los monopolios, eliminarían a la petroquímica básica como un área estratégica. Actualmente, esta área está considerada como una de las zonas en las que no se considera el ejercicio de un monopolio que Pemex la explote directamente, ya que es una parte estratégica para los recursos de la Nación. Se agregaría:

“Tratándose de electricidad, petróleo y demás hidrocarburos, se estará a lo dispuesto por el artículo 27 párrafo sexto de esta Constitución”.

De acuerdo con Cuauhtémoc Cárdenas, esta modificación al Artículo 28 es la clave de la privatización, pues en conjunción con la “reforma” al 27, provocaría que el Estado pierda la exclusividad en el manejo de las áreas estratégicas de la industria petrolera. Se desplazaría a Pemex de toda la cadena productiva del petróleo, siendo sustituído por particulares.

 

Ahora que Luz y Fuerza del Centro ya no estorba (porque para eso la destruyó Calderón), ¡BIENVENIDAS LAS OPERADORAS PRIVADAS!

De la mano con la entrega del petróleo, se va también la energía eléctrica. La iniciativa espuria propone la creación de una “entidad independiente”, un operador que recibiría las solicitudes de interconexión y propondría las obras requeridas.

Por medio de este “operador estatal independiente”, plantea el documento, los proyectos privados de generación eléctrica suministrarían su producto.

Esto implica que operadores privados podrán generar energía eléctrica y distribuirla a través de los canales del Estado, es decir, que cualquier compañía extranjera o nacional del sector podrá comprar o construir una refinería, una planta eólica o una termoeléctrica, y vender al Estado la energía producida.

La iniciativa enfatiza nuevamente en que CFE deberá “competir por los grandes usuarios”. De esta forma la CFE, al igual que Pemex en los proyectos de hidrocarburos, se convierte en “un competidor más” contra grandes corporativos nacionales y trasnacionales.

 

Corrupción del sindicato petrolero, “funcionarios” y directivos

En la iniciativa de reforma espuria, no hay UNA SOLA MENCIÓN al sindicato petrolero, que tanto ha sangrado a Pemex; tampoco se menciona la palabra “corrupción”, otro de los cánceres que mantienen postrada a la paraestatal y que debieran ser temas prioritarios a resolver en cualquier reforma mínimamente racional. ¿A alguien le sorprende? Y aún con ambos lastres, Pemex entrega el equivalente a 60% de los ingresos del fisco, recursos que luego se utilizan para compensar lo que Televisa y otras grandes empresas no pagan de impuestos.

* * *

La entrega del petróleo fue negociada y firmada desde el año 2000 por Fox y el PRI. Vamos muy retrasados en la batalla por recuperar lo que es nuestro, y si permitimos que los levantapezuñas del Congreso terminen su “circo legislativo” y aprueben este esperpento privatizador, será todavía más difícil expulsar a los saqueadores trasnacionales sin provocar un conflicto con sus países de procedencia. La lucha es ahora o nunca. NO HAY MAÑANA. O reaccionamos cuanto antes, o después será demasiado tarde y no quedará nada que rescatar.

 

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