La “Reforma Educativa” de Enrique Peña, contraria al verdadero interés nacional

Comentario VEinformativo: Aunque el texto publicado a continuación es congruente con las denuncias que día y noche difundimos en Verdades Evidentes, no estamos de acuerdo con las alusiones del autor a los usurpadores, llamándolos “gobierno federal” en su texto. ¿Cómo pueden ostentarse como “gobierno federal” si rompieron la ley?. Mientras no se haya entendido que hubo fraude electoral y que se robaron (otra vez como desde hace muchos años) los poderes, no se tendrá claridad en la causa de todos estos problemas y mucho menos de su solución. ¡Claro que la “reforma” educativa de Peña es contraria al interés nacional! No lo impusieron ahí para beneficio del pueblo. Por lo demás, respetamos la opinión del autor y agradecemos su confianza para difundirla en este blog.

Carlos Sánchez

Los gobiernos fundamentalistas neoliberales, del PRI y del PAN, han redactado y aprobado, históricamente, leyes que de un modo u otro, contravienen los preceptos constitucionales, y han lastimado de muerte a la república.

Tras la entrega de bienes públicos a particulares, y la socialización de las pérdidas, privatización de ganancias, como ocurrió con el caso IPAB-FOBAPROA, los gobiernos que representan en esencia los intereses del clero y de la clase empresarial, parecen cada vez más ciegos y sordos a los dolores agónicos de la nación.

En Boca del Río, Veracruz, el vergonzoso cónclave de la SEDESOL que Javier Duarte, Rosario Robles y Enrique Peña se encargaron de minimizar, cuyo objetivo era usar los recursos de Oportunidades y de Sesenta y cinco y más, para que no le “robaran” el voto de los viejitos al PRI, es el ejemplo dorado de la estulticia y del caracter delincuencial de la supuesta “clase política”, de la “clase dirigente” que, como lo evidenció el video grabado en la reunión, opera más como una pandilla de secuestradores o de agiotistas, que como grupos de funcionarios públicos, pagados con dinero del pueblo, para servir al pueblo.

A pesar de la pobreza generalizada, el desempleo, la corrupción y violencia (acaban de admitir en sus informes que el narcotráfico es la tercera fuente nacional ¡de empleo…!) y los espantosos hechos de violencia que perturban nuestras vidas (asesinatos, robos, secuestros, etc.), pretenden vendernos la simulación de la reforma educativa -y la de la otra reforma mediocre, la de telecomunicaciones- reformas que “cambian” todo, para que todo siga igual o empeore.

Los expertos han dicho que, la primera citada reforma, de educativa no tiene nada. Como anticipo de lo que ocurrirá en la educación, en este sexenio, se encarceló a la lideresa vitalicia del SNTE, Elba Esther Gordillo, pero la red de traficantes de influencias, maestros con carreras en doble carril al mismo tiempo (¿cómo le harán?), el magisterial y el político, con ganancias millonarias en ambos, quedaron en pie, pero sobre todo sigue intacta la cultura de podredumbre de la corrupción, como ocurre también en el caso de los líderes petroleros vitalicios, y otros. Del sindicalismo democrático, cada vez más escaso, los medios, en especial Televisa, ya se encargan de presentarlo como una abominación irracional, rijosa, destructora y violenta.

La reforma de Peña Nieto, que no es educativa, trae en cambio las premisas y los anclajes para acentuar la privatización de la educación, un proceso que se inició con Carlos Salinas de Gortari y que todos sus sucesores han acentuado y continuado, cada uno a su manera: Fox con su favoritismo hacia Microsoft, vía la Enciclomedia, Calderón con su fallido programa de Habilidades Digitales para Todos, que jamás llegó a las escuelas que conozco, y ahora Enrique Peña Nieto, con la enésima vuelta de tuerca a “la evaluación” de los maestros, para que nada cambie, pero también para tener impunidad para despedirlos.
La reforma educativa de Enrique Peña, es contraria al interés de la nación y al precepto constitucional, particularmente en lo relativo a destrucción de la gratuidad de la misma, y a la participación (léase, injerencia) de las empresas y -a no dudarlo- de la iglesia católica en la vida de las escuelas, vía las sociedades de padres de familia, y de esos cuerpos opacos y caprichosos mal llamados “patronatos”.

No se habla, en lo absoluto, de la situación de cientos de miles de maestros que trabajan por horas, tanto en el sector público como en el privado, y que tienen que realizar otras tareas para completar el gasto de sus familias, enmedio de la carestía y la inflación ocasionadas por los gasolinazos (ahora, en México, se paga la gasolina más cara que en los Estados Unidos de América, donde los trabajadores perciben salarios diez veces superiores)… pero son ellos -según la iniciativa privada, Mexicanos Primero y Grupo Televisa- los docentes, los responsables del pobre desempeño y logro educativo en todo el país.

¡Ah, pero Televisa y TV Azteca ya pueden seguir educando, “moralizando”, en masa a las familias mexicanas, con programas como Extranormal o La Rosa de Guadalupe, fomentando el oscurantismo, la milagrería y la supercherías con fantasmas y extraterrestres!

Por otro lado, parece que una vez más, deliberadamente, se omite establecer en la discusión pública el asunto de los fines de la educación, y se da por bueno que la educación “debe alinearse” o “ajustarse” “con el mercado”, aunque para todos resulta sumamente claro que el mercado neoliberal conduce al ecocidio y se basa la rapiña de la naturaleza y del hombre.

Sólo la irracionalidad neoliberal y el voluntarismo de las élites en el poder, pueden explicar cómo la banca -por ejemplo- opera con ganancias ofensivas, cuando la economía doméstica se hunde en la ruina, mientras se frena la producción agrícola e industrial y campea, a todo lo que da, el desempleo estructural y esclavizador con su látigo.

Cabe mencionar que las ganancias empresariales se sustentan en dicho desempleo “necesario”, y es que un pueblo al que se le ha retirado el derecho a lo más elemental (educación, salud, empleo), tiene que venderse barato, como mano de obra, a las maquiladoras, e ir a emplearse de rodillas, a las pequeñas y medianas empresas, aceptando contratos leoninos, si quiere al menos comer. Ya Televisa se encargará, de que, además de obedecer a este paradigma económico, se sienta, además, agradecido.

La “reforma” supuesta de Peña Nieto, deja intacto el espíritu explotador, segregador y deshumanizador de la educación mal llamada pública. La privada, da hasta risa con sus sermones y sus capillas adosadas a los patios escolares…

En México, la educación que imparten el Estado y las Televisoras, fomenta el individualismo bien exitoso, que los jóvenes sean eficaces, que compitan y “triunfen”, y que si el sistema es desigual e injusto, no cuestionen, que pongan cristianamente la otra mejilla, para obedecer y aceptar su “destino”.
En México, no se educa para que los jóvenes piensen de manera independiente y aprendan a cuestionar lo que ocurre, y se pregunten y sueñen qué destino queremos los mexicanos para la nación. Mucho menos se educa para transformarlo.

Transformar a México requiere de una organización consciente de voluntades. Esa vía, la del cambio social organizado con acciones colectivas, la cancelan con caricaturas, fútbol y telenovelas, y con el fetichismo del éxito y el dinero.

Olvidemos el “amor a la patria”, consignado en el Artículo 3o. Constitucional. Lo que hay que amar, quieren decirnos, es el dinero…

El fruto de la educación de los últimos 40 o 50 años puede resumirse en alguna de las siguientes frases:
“El que no transa, no avanza”.

“Cada quien tiene que cuidarse las espaldas, y rascárselas con su propias uñas”.
“Aunque vivimos los mismos baches, la misma exclusión, padecemos las mismas carencias y corremos el mismo peligro, yo le voy al América, así que no somos iguales”.

“Tal vez somos igual de ignorantes, pero yo visto ropa de marca, pobre naco inferior”.
Ese es el credo de muchos mexicanos, gracias a 500 años de conquista espiritual española continuada en los horarios estelares de Televisa y TV Azteka.

Mientras no se discuta y se advierta, lo suficiente, que el arte, la ciencia y la tecnología son los verdaderos pilares educativos en la era de la información, la pseudo-educación en manos del SNTE y la iniciativa privada -desde la educación básica hasta la superior- no harán otra cosa, que producir ejércitos obedientes de empleados-consumidores de la basura que mayormente producen -basura alimenticia para comenzar, que tiene enferma a la población nacional de obesidad y diabetes, y basura de alta tecnología, que va desde autos chatarra, todavía a base de gasolina -importada para que ésta se desperdicie en embotellamientos- o motos chinas, hasta los celulares -supuestamente- “inteligentes”, que fomentan el distanciamiento social, la enajenación y un fetichismo de la información y la velocidad (a propósito: los sesudos mercadólogos de Carlos Slim, por eso por el fetichismo de la velocidad, llamaron “Infinitum”a una de las más grandes porquerías de servicio de acceso a Internet, una de las más caras del mundo además, que venden en Médico, su nombre deberían ser “Tardus ut baba”) y es que fuera de México, en los países democráticos con leyes, con congresos pensantes y con verdadera representación popular, sí educan a sus nuevas generaciones para investigar y cuestionar la realidad, pues sólo de esa manera se aseguran de tomar las riendas de la economía y la política, a través de una fuerte participación a nivel global (Brasil ya atrae más inversiones extranjeras que México).

Mientras el gobierno federal priísta no hable con claridad y seriedad, de cara a la nación, y con conocimiento de causa, explique el estancamiento indebido, que ha durado décadas, de nuestro país en el rubro de investigación y desarrollo e innovación, yo opino que no hay que creerle nada en lo absoluto.
Será, si acaso, una reedición de los gobiernos entreguistas y apátridas que han dejado indefenso al pueblo de México ante la acometida de los intereses comerciales extranjeros, que roban nuestra riqueza natural, roban a los jóvenes talentos mexicanos, e inundan de basura electoral los vertederos al aire libre, ensuciando los jardínes de la patria.

La sociedad debe abrir ya, urgentemente, un debate permanente sobre el tema de la educación -y muchos otros-, con base en la idea de que no es posible educar más que por, en y para el arte, la ciencia y la tecnología, y eso, antes de que los 3 de cada 4 jóvenes, especialmente los rechazados del nivel de educación superior, se integren definitivamente a la narco-economía, que los partidos hegemónicos y los medios de comunicación, por la vía del fraude electoral, han demostrado desde hace 30 años que están tan interesados en sostener.

 

Fuente: Selva Selvaggia

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