ALERTA MÁXIMA: Aprobarán entrega de PEMEX esta semana, refrendarán el domingo y quedará lista el “día de la virgencita”

Jaime Avilés / Fuentes Fidedignas

Tanqueta de agua de la PF resguarda el “golpe de Estado” legislativo que se proponen llevar a cabo en doce días, los empleados de la mafia usurpadora. Foto: Fernando Damián

Esta noche [3 de diciembre], apenas se cumplan las 24 horas que deben transcurrir por ley después de que un dictamen de reforma es aprobado en primera lectura (cosa que ocurrió anoche), los levantadedos del PRI, del PAN, del Verde y del Panal en la llamada cámara alta, darán luz verde a la “reforma política”, que les permitirá reelegirse: los [falsos] diputados hasta por tres períodos consecutivos y los senadores por uno, para que unos y otros duren en el Poder Legislativo 12 años continuos.

A la mañana siguiente, esto es, mañana, miércoles 4 de diciembre a las 10:00 horas, comenzarán a preparar el dictamen para la “reforma energética”, léase, la privatización de la industria petrolera mexicana, sus yacimientos de petróleo y gas, sus refinerías, ductos, gasoductos y demás componentes.

El plan está diseñado en sus últimos detalles. [La mafia usurpadora] no sólo colocó vallas en torno del “Senado” sino también alrededor de dos hoteles contiguos, para mantener disponibles, minuto a minuto, a quienes van a consumar el mayor atraco de todos los tiempos en la historia de nuestro país.

Una vez que el dictamen esté listo y sea despachado en primera lectura, a más tardar el jueves 5, habrán de transcurrir otras 24 horas para que el viernes por la noche quede aprobada la “reforma” a los artículos 27 y 28 constitucionales, y ésta sea enviada a la [usurpada] Cámara de Diputados, que la refrendarán entre domingo y lunes.

Cumplido este segundo trámite, los congresos [usurpados] de los estados contarán con 72 horas para dar su aprobación (sólo se necesita que así lo hagan la mitad más uno, esto es, 16) y para el jueves 12, día de la “Virgen de Guadalupe”, el arroz estará en la mesa de las grandes petroleras del mundo, para que se adueñen hasta de las tuercas y los tornillos de Pemex.

¿Que la privatización de Pemex abrirá en las finanzas del país un boquete de hasta 800 mil millones de pesos en 2014? Como diría Arturo de Córdova, “no tiene la menor importancia”. El techo del endeudamiento que los [falsos] diputados y senadores del PRD y del PRI aprobaron en el marco de la “reforma” hacendaria, fue precisamente de 800 mil millones de pesos.

Ahora bien, como el objetivo de la “reforma” energética es la explotación del gas shale en el norte de Chihuahua, Coahuila y Tamaulipas, uno de los “consejeros” de Pemex, el ex secretario de Hidrocarburos en el gabinete de Vicente Fox, el ingeniero Héctor Moreira Rodríguez, casualmente primo de Humberto y Rubén Moreira –sí, los de la familia que es dueña de Coahuila–, lleva meses recomendando que en esa región se perforen 30 mil pozos anuales, mediante la técnica ecocida del fracking, que a pesar de la insistencia de algunos cuantos, sigue siendo una palabra incomprensible para la inmensa mayoría de la población del país y, peor aún, para la gente que sufrirá en carne propia sus devastadoras consecuencias.

A la objeción planteada por especialistas de prestigio, en cuanto a que ese proyecto es inviable porque no hay agua en el norte de Coahuila, Desfiladero descubrió, durante un viaje reciente a Coahuila, que desde el sexenio de Fox se viene trabajando en la solución de tal problema.

¿Han oído hablar del proyecto “Monterrey 6”?

Dadas las enormes dificultades que padecen las “autoridades” de Nuevo León para satisfacer la demanda de agua de los cuatro millones de personas que viven en la tercera ciudad más grande de México, Fox –asesorado desinteresadamente por Héctor Moreira– puso en marcha la construcción de un acueducto de 570 kilómetros de longitud, que desviará el cauce del río Pánuco, en el golfo de México, y mediante un sofisticado sistema de bombeo a presión, logrará que el líquido suba desde el nivel del mar hasta los mil 500 metros de altura en que se encuentra el majestuoso valle de Monterrey.

El agua, según declaraciones recientes del [asesino de Atenco] Peña Nieto, beneficiará a la capital de Nuevo León “durante los próximos 50 años”. Lo que no dice nadie es que desde ahí bajará con toda comodidad hacia Coahuila, donde será utilizada para contribuir a las explosiones subterráneas que las petroleras del mundo llevarán a cabo en cada pozo de gas shale, consumiendo entre 5 y 20 millones de litros de agua y 13 mil litros de productos químicos altamente contaminantes, por cada “fractura hidráulica”.

Todo está listo, pues, para que México, arruinado en todos los sentidos gracias a un proceso de desmantelamiento del Estado que empezó en 1982, pase a convertirse en un simple territorio dedicado a la extracción y exportación de hidrocarburos y metales. ¿De quién serán, vale la pena preguntar, los terrenos del norte del país donde se abrirán miles de pozos de gas shale? ¿Acaso de los Moreira? ¡Qué ingenuidad!

En aquellas tierras se dice que ya se los repartieron Slim, Salinas Pliego, Bailleres, Zambrano, Azcárraga, Servitje y demás. Eran, sin embargo, unidades productivas donde se criaba ganado vacuno, lanar y equino, o se sembraban cerealeas y frutas. Sus dueños, por esas desgracias del destino, siempre veleidoso e impredecible, fueron asesinados, por la “in-con-tro-la-ble” violencia de los Zetas, que con tanto denuedo “com-ba-tió” el genocida Felipe Calderón. ¿Y qué logró con tanto esfuerzo? Bueno, por ejemplo, despoblar el norte del país, abaratar el costo del suelo, concentrar la tierra en manos de los ricos y ayudarlos a participar en el negocio de la explotación del subsuelo.

¿Qué podemos hacer en contra de esta operación tan fría, sanguinaria y largamente planeada? Volver a recordar, por ejemplo, que según el gran Fontanarrosa “el principal derivado del petróleo es la guerra”. O cantar, con Gabriel Celaya y la música de Paco Ibáñez, aquellos versos que proclamaban: “¡A la calle que ya es hora!”

Siendo las tres de la mañana, al terminar de escribir estas líneas, constato que las banquetas de todas las calles del Centro Histórico alrededor del Zócalo, han sido aisladas con rejas metálicas. Esos elementos de contención y los muros de acero en torno del Senado, si algo sugieren, es que no estamos a punto de presenciar un debate parlamentario sino lo más parecido a un golpe de Estado.

Para los que están a favor de la privatización de Pemex y para los que estamos en contra ha llegado la hora de declararnos en ALERTA MÁXIMA. @Desfiladero132

 

Fuente: Fuentes Fidedignas

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